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Te explico cómo es que quedarte sin dinero puede significar una puerta abierta hacia la innovación.

Lo que estás por leer es una anécdota personal de cerebrollo. Faltaban algunos días para comenzar marzo, Marli estaba abriendo plazas para el Experimento como era costumbre mes a mes, habían varias personas mostrando interés incluso antes de que las plazas se abrieran, nadie confirmó. En marzo este proyecto no tuvo ventas. Son varias las causas y consecuencias involucradas en el tema, voy punto por punto.

 

La capacidad de dar y recibir ayuda

Semanas antes de que todo esto pasara, alguien cercano al proyecto quiso financiarlo y yo no me dejé. Tardé tanto en contestar lo que la persona me estaba pidiendo para tomar la decisión de prestarme 1000 US$ que los perdí, cuando me doy cuenta de lo que estaba pasando ya era muy tarde, las plazas del Experimento oficialmente no se habían vendido, debía pagar deudas, el dominio de la web se vencía y el préstamo ya no estaba disponible ¿por qué pasan estas cosas?

La reflexión fue la misma de cuando me quedé sin caminar por estrés: mientras entraba a la adultez aprendí que podía con todo, que debía ser excepcional, que no necesitaba ayuda. Con los años esa ilusión de mi misma me sigue creando problemas, esa es una forma de verlo. Elijo verlo como una puerta que me señala dónde puedo cambiar y qué persona ya no quiero ser.

No se qué tipo de persona seas, si de las que ayuda mucho o poco, de las que pide favores constantemente sin darse cuenta o de las que se avergüenza con solo imaginar que necesitará ayuda. Cualquiera que sea el caso, el mundo se sigue poniendo raro y aprender a dar o recibir ayuda, ayuda y mucho. 

 

¿Realmente qué es necesario?

Metida en todo aquello, me gano una beca al bootcamp venezolano más famoso que conozco, me emocioné mucho porque la promesa era transformar mi Instagram ¿Cómo lo supo?

No tenía plata, la incertidumbre estaba de nuevo provocando en mi miedos, dudas, ansiedad y una clara descomposición de mi rutina, pero en la primera semana de marzo yo ya había aceptado ayuda, había admitido que no podía enviar dinero a mi familia en Venezuela y que tenía que sincerar la forma en la que estaba vendiendo a @cerebrollo. En ese momento todo el tiempo que le había dedicado a gestionar mi creatividad se pagó solo. Cada día invertido frente a mi kit de autogestión me estaba dando las soluciones a un problema que representaba no solo mi vulnerabilidad financiera sino también la inmadurez gerencial en la que me encuentro pero, lo tenía. Tenía las ideas claras, necesitaba mucho pero podía llegar a eso con poco. Hice par de preguntas en Instagram que me terminaron de dar luces para la nueva estrategia, modifiqué la descripción del proyecto y salí del closet. Fue una liberación total, comencé a fluir y se lee chévere pero no, fluir algunas veces significa sentir muchas incomodidades. 

Pensándolo bien no necesitaba mucho, tengo años haciendo investigación sobre muchos temas, tengo demasiadas cosas guardadas que si no saco ahora, tarde o temprano me van a pesar. El experimento se estancó porque mi cerebro tiene vida propia y lo que me pasó en marzo evidenció que yo necesito estar a su nivel. No tengo palabras para describirlo pero si ya tienes un proyecto andando y de alguna forma te ha ido bien ¡sabes de lo que hablo!

Cuando la energía se mueve demasiado desde la preocupación, pensamos que vamos mal, nos cuesta confiar en que la turbulencia la ocasiona la evolución de tu propia vida. En asumir eso está el éxito, asumirlo sin caer en el síndrome del impostor, sin comer por ansiedad, sin procrastinar, sin ver efectos secundarios en el sueño y sin sentir culpa ya es utopía ¿Quién coño crees que eres? No necesitamos exigirnos de esa manera, asumir nuestra vida un día por vez es suficiente.

 

Empezar de cero.

Ajá, lo mismo pensé yo ¿otra vez? pero si, otra vez porque cambiar es demasiado necesario, como personas, como proyectos, como negocios y sobre todo, con las ideas.

Con @cerebrollo estoy probando el concepto todo está conectado y desde allí vendo el proyecto de formas distintas, a precios distintos pero, en esencia la idea está allí. Eso cuesta verlo porque la mente genera mucho ruido, los días donde dudé más de mi misma deseaba volver a un estado de quietud que realmente no existe. 

Lo que si existe es la tranquilidad de conectar con otros y entender a partir de allí el lugar que ocupan mis ideas en la mente de alguien que no soy yo. Cuando eso pasa no necesitas millones de seguidores ni dólares en el banco, cuando eso pasa las posibilidades se abren y solo aquellos conscientes de su arquitectura mental, tendrán el espacio, el tiempo y la energía para transformar problemas en una deliciosa y jugosa prueba de innovación total.

Si te interesa ver como terminé resolviendo todo esto, mejor mira esto.

 

Hacer sobre pensar.

Innovar es un verbo que aplica diferente en cada proyecto, dependerá de lo que haces y de cómo piensas. Está trillado pero, el cerebro olvida que tu historia es algo totalmente único, no te compares. Dedícate a pensar con calidad y lo que sea que tengas que hacer ¡hazlo!

 

Marli

www.cerebrollo.guru

Gracias por leer. Comparto una vez por mes anécdotas y aprendizajes de mi proceso con la autogestión, si quieres seguir de cerca la evolución del cerebrollo, suscríbete a la newsletter.

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