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Primer año trabajando en autogestión

Cuando eliges hacer las cosas por tus propios medios generalmente hay dos extremos, o tu situación personal te impide pagar y delegar funciones, o prefieres trabajar solo por rasgos de tu personalidad que.. yo que se.

Mi caso fue el primero, la premura de pagar cuentas mientras una situación de salud me impedía caminar me obligó a inventar mi propio trabajo. Algunos dicen que conseguí mi Ikigai y confirmo que así se siente pero, de cometer errores no se salva ni el que consigue su propósito en la vida. Te resumo mi experiencia en 5 preguntas:

¿Existe la arquitectura mental?

Los territorios que visitamos, los espacios donde hemos dormido y todos los edificios que conocemos hablan de la arquitectura de tu mente, trabajar como gestor de creatividad me ha evidenciado esto. Es un tema intenso que puedes profundizar si buscas en internet qué es la ingeniería social.

El punto es que cuando trabajaba para otros me costaba mucho más percibir mi arquitectura mental, claro que influyen cosas como mi edad y acercamiento a teorías conspirativas pero, ahora que mi trabajo en Cerebrollo me permite conocer nuevas personas cada mes, la arquitectura de mi mente se contrasta y me facilita o dificulta el trabajo que tengo que hacer.

Todo esto para decirte que las estructuras que creamos de nuestros proyectos, negocios y marcas, interviene y nos permite coexistir en la ingeniería social. Sin embargo, heredamos una arquitectura mental que dificulta la experiencia, por ejemplo hay formas de medir si este texto será leído por un porcentaje de personas, medir otra parte que no querrá leer, lo que significa para este proyecto que vender el negocio y posicionar la marca demanda lograr la fantasía de algo que Ed Maverick llamaría: romper la simulación, hacer que este texto haga clic con tu arquitectura mental.

¿Puedo con esto solo?

Trabajar en autogestión no significa trabajar solos pero crear en autogestión está lleno de tormentas o bloqueos creativos que aparecen cuando te quedas solo. La soledad como tal es un punto de partida para volver al verdadero reto: vaciar la cabeza. 

No te recomiendo que condiciones tu creatividad al internet, a la aprobación de las redes sociales o al momento perfecto y cuando tengas la oportunidad de conectar con otros cerebros recuerda hacerlo desde un lugar y espacio que nutra a la persona que eres en soledad.

¿Cómo vacío la cabeza?

De alguna forma muchos de nosotros buscamos lo mismo, independizarnos, digitalizar nuestros servicios o lograr tener tiempo y dinero para financiar lo que realmente nos apasiona. Mientras ese deseo se afianza en el cerebro, muchas ideas sobre lo que puedes, debes y quieres hacer se acumulan creando dudas sobre las decisiones que debes tomar. Mi técnica para afrontar esto es preguntarme qué tengo para ofrecer a los demás y qué puedo hacer con eso.

El año pasado yo gané y perdí con esta técnica. La primera vez que vacié mi cabeza nació un kit de autogestión, al principio no sabía a donde iba, hoy es la base económica de Cerebrollo. La segunda vez que probé vaciar mi cabeza nació el Festival Pira, invertí esfuerzos sin obtener retorno pero sinceré tantas cosas con respecto a la dirección del proyecto que fue casi inmediata la toma de decisiones sobre el modelo de negocio que traía en mi cabeza.

Puedes elegir entre vaciar tu cabeza o lanzarte al vacío pero de cualquier forma te animo a que hagas algo con lo que llevas por dentro. En mi experiencia, todo empieza con escribir. 

¿Debería probarlo todo?

Yo cometí un error, crear muchos canales de comunicación para el proyecto ¡qué jodido trabajo el que nos pone internet al interactuar con muchos desconocidos! la cosa empeora cuando intentas aprender sobre negocios digitales y te bombardean con estrategias y complejidades en las que no siempre podrás invertir. Digo que fue un error porque quizás focalizando mi energía en un solo canal de comunicación hubiese obtenido números más grandes, pero en todo caso, aprender de los errores mientras creas la presencia digital que vende tu trabajo no puede ser un error. 

Elige bien el canal de comunicación donde se te haga más sostenible estar, no te animo a que lo pruebes todo porque realmente es muy abrumador pero prueba algo y presta atención porque lo que te hace sentir cómodo no siempre es lo que más funciona.

¿Estás listo para venderte?

Trabajar en autogestión no siempre da los mejores resultados pero, luego de un año puedo reconocer el estilo natural que tengo al exponerme en internet. Eso es muy importante cuando tu capital es tiempo y conocimiento, porque dejar a otros la responsabilidad de vender tu trabajo es un lujo que en principio no todos los emprendimientos se pueden pagar.

Si es tu caso no te resistas a mostrarte porque identificar el estilo con el que quieres coexistir en esta ingeniería social me parece mejor inversión para el futuro que levantar un negocio con empleados, oficinas, productos y servicios que consumen energías para resolver problemas con soluciones oxidadas.

Darnos espacio para crear sin estructuras es una oportunidad para la innovación y es un estímulo para el pensamiento lateral, para la creatividad. El tiempo es evidentemente uno de los muchos arquitectos que construyen nuestro estilo de vida.

Habita la arquitectura de tu mente y si te pierdes, espero que estas experiencias de una gestora de creatividad te puedan servir de algo.

Marli

www.cerebrollo.guru

Gracias por leer. Comparto una vez por mes anécdotas y aprendizajes de mi proceso con la autogestión, si quieres seguir de cerca la evolución del cerebrollo, suscríbete a la newsletter.

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